(Miuccia) Prada: una revolución desde dentro

Tras un legado pensado para hombres, fue su madre y más tarde la misma Miuccia Prada quienes tomaron las riendas de una de las casas de moda más influyentes del mundo. Mario Prada, su abuelo, no quiso que una mujer se encargará del negocio familiar, sin embargo, la misma Miuccia no sólo catapultó la marca al mundo, sino que convirtió la feminidad en parte de ella.

Mrs.Prada, como es conocida en el mundo de la moda, dirigió la marca desde finales de los 70, pero no sería hasta los 80 y 90 cuando transformó el apellido familiar en una de las firmas más importantes. Logrando una metamorfosis mediante la combinación de sus propios intereses y contradicciones internas, desafiando las ideas tradicionales de belleza y lujo. Adoptando su propia identidad como una mujer moderna, captando el mundo a través de sus diseños.

Prada comenzó siendo una pequeña boutique en la Galería Vittorio Emanuele II, en Milán, dedicada a la confección y venta de baúles, bolsos, maletas y zapatos. Empleando a menudo una resistente y pesada piel de morsa, la cual sería sustituida por el cuero, y terminó siendo el suministrador oficial de la familia real italiana. Su fundador, Mario Prada, no creía que las mujeres tuviesen un papel en los negocios, sin embargo, sería el desinterés de su hijo en la empresa lo que posicionaría a su hermana Luisa Prada, madre de Miuccia, al frente de la marca.

La diseñadora estudió Ciencias Políticas y Artes Escénicas durante 5 años en el Teatro Piccolo de Milán. Haciendo de ella toda una revolucionaria, militante en su juventud del Partido Comunista, con unos ideales alejados de la burguesía, el concepto del lujo y trabajar exclusivamente para la élite. A pesar de tener una gran apreciación por la moda, asistiendo a protestas vestida de vintage Yves Saint Laurent, nunca se planteó ser modista.

En 1978 llegó el momento de ocupar el puesto de su madre, Miuccia quiso mantener ciertos atributos propios a la marca con una estética modesta y con colores como el negro y el azul. Empezó a proyectar sus ideas en su trabajo, haciendo sus propias prendas, prendas que ella quería comprar, por lo general siguiendo el estilo vintage, el cual ella vestía: vintage YSL, Chanel,… Teniendo ciertos toques 60s, tailoring masculino y prendas oversize en su primera colección Otoño-Invierno 88/89.

 Desfile otoño-invierno 1988-1989 Prada ©PRADA

Su llegada supuso también la llegada de una nueva propuesta innovadora, fresca y sorprendente. Introduciendo nuevas telas como el nylon, que se convertirá en un sello propio, o el poliéster. Sus primeros desfiles eran como productos de diseño: con vestidos de cocktail en un tejido militar, temática hippie con gorros beanie, o una colección con subtonos deportivos.

Muccia decidió redefinir el significado y la percepción de lo que era el lujo con la presencia del mundo exterior, rompiendo desde dentro con el concepto de belleza. La colección Primavera/Verano de 1996 resaltó por su excentricidad banal, combinación de estampados y colores chocantes, dando a luz a la idea de “ugly chic” de la mano de las modelos más notables como Kate Moss, Amber Valletta o Caroline Murphy. Abriendo a la moda hacia lo que no era considerado tradicionalmente “bello”, un contraste a todo lo que se presentaba en las pasarelas de Versace, Gucci o Armani.

Desfile primavera-verano 1996 de Prada. © PRADA

Esta colección consolidó su reputación como una “diseñadora intelectual”, experimentando las emociones humanas. Remodelando la percepción que se tenía de la belleza dentro de los diseños en la moda mediante la presencia del mundo. Haciendo reconocible primero el diseño más que el físico del modelo que lo vestía, expandiendo lo que “sexy” podría ser.

Miuccia plasmó su visión de lo femenino en sus pasarelas, “aplicando una visión política con mi trabajo”. Contemplando las prendas de mujeres como empoderamiento femenino, fuerza y, por supuesto, alejada de ropa para complacer a los hombres. Sus vestidos se caracterizan por cierta complejidad pero “cada pieza representa a la mujer” declara, siendo el feminismo una de las arterias de la marca. Mostrando todo lo que podía ofrecer Prada, más allá de bolsos y ropa.

Desde la globalización de los años 90, la marca llegó a los oídos de todos gracias a las nuevas comunicaciones, dejando huella en el oficio con unos diseños eclécticos, femeninos, vintage, modernos y clásicos. Para Mrs. Prada “la ropa es más que algo que te pones. La moda es el mejor instrumento para expresar contradicciones que nos apartan en la vida”.

Retrato de Miuccia Prada © Guido Harari 

Miuccia Prada, Getty Images: Rose Hartman

Javier Lara @_javilara